La casa es una auténtica pasada, la villa más grande y lujosa en la que sin duda hemos estado. Bien situada para lo que implicaba nuestro planning de viaje. El señor que la lleva un hombre agradable y facilitador.
Para empezar, la casa estaba bastante sucia, los muebles pegajosos, los cubiertos sucios, las ventanas horribles... La casa olía como a tabaco y a cerrado, una pena porque la casa ganaría mucho bien cuidada. La domótica está programada por lo que las persianas se cierran y abren cuando el dueño ha estimado, casi nos quedamos fuera por la tarde y a las 6 de la mañana casi nos da un infarto cuando empezaron a subirse. La distribución algo absurda, cinco habitaciones con cuatro baños solo para las duchas sin mampara sin cortina y otros cuatro aseos con los respectivos WC. El de abajo tupido, por cierto... No había toallas. Bueno si, tres tendidas con manchas perpetuas que quitan las ganas de utilizarlas... Hay que tener en cuenta que se paga allí y en efectivo, por lo que hay que llevar suficiente cash


