Tener la sensación de vivir en una casa típica de la zona, con muebles, loza, artefactos antiguos que te dan la idea de estar en otra época. Las camas son SENSACIONALES, la terraza una maravilla, en la pleamar en la noche y hasta la mañana super temprano, el agua sube y uno se ve reflejado desde la terraza, durante el día es un humedal, lleno de pájaros. La estufa moderna suple perfecto a la cocina de leña que permanece como adorno. Es perfecta.
Mi compañera no tenía jabón en el baño. Yo tenía, pero comprendo que eso puede corresponder a las cosas personales que uno lleva. Yo consideré que había todo de lo necesario, menos un sacacorcho para el vino.


