El sitio es súper tranquilo y acogedor y los dueños, Juanjo y Ana, son muy agradables, nos explicaron todo súper bien sobre la zona y estaban pendientes de que estuviéramos a gusto y no nos faltará nada. Además, si os gustan los animales, tienen un perro y dos gatos súper amigables que van a saludarte a veces.


