Me encantó este lugar. Selene y Tito fueron muy amables. Me hicieron sentir como en casa. Los desayunos estuvieron exquisitos y llenos de cariño. La cabaña es preciosa y muy acogedora. Tenía un aroma fascinante. Además, llena de finos detalles. La cama muy cómoda. Muchas almohadas. Todo limpio. El baño amplio y el balcón muy amañador. El entorno es maravilloso. Hay bellos senderos para recorrer con las mascotas. Hamacas para leer. Un silencio que invita a relajarse. Allí los huéspedes tienen la posibilidad de vivir la experiencia de fogata, asado en barril y música en la cabaña. Me gustó mucho la prudencia de los anfitriones quienes respetan la privacidad de los huéspedes. Aunque si quieres conversar, ahí estarán para ti. Por último, el minibar tiene varias botellas de vino, cervezas y mucho mecato! Los vecinos de la cabaña venden un queso y unos huevos de gallina, imperdibles! Volveremos 🙏


