La terraza. Espacioso
No estaba limpio. El microondas estaba sucio, el sofa con pelos de perro y había tres edredones que estaban pidiendo a gritos una lavadora. Ese es el problema de la costumbre en Noruega de cobrar una barbaridad por la limpieza o darte la opción de limpiarlo tu mismo al final, pero sin q nadie compruebe como lo has hecho. Las sábanas y las toallas también te las cobran o las llevas tu mismo. Se notaba q estaban en temporada baja, recepción cerrada, las llaves no estaban donde habíamos acordado y nadie te respondía al mail o al teléfono. Tras media hora encontramos un señor q vivía allí y nos dió las llaves.


