Las comodidades de la cabaña. Los espacios y el equipamiento. Muy buena iluminación natural. Ya que la temperatura del clima era ideal, no tuvimos que probar como calentar o refrescar la cabaña. La zona espectacular, sin ruido de ciudad. Amanecer con el canto de los pájaros no tiene precio. Gonzalo el anfitrión muy amable y atento.
Mínima la observación. El espacio de la ducha quizás un poco angosto (para mi contextura). Se llega bien (desde la Ruta ) por una calle de ripio bien consolidada
