Lo mejor del alojamiento es la ubicación. A 1 min andando del Vaticano y a 3 del castillo de St Angelo. Una gozada poder estar tan cerca de todo. Además el apartamento tiene un vibe de museo/piso antiguo y eso también le da su encanto. La calle es muy mona especialmente por la noche. Nada de ruido para dormir además!
Por poner pegas diría que quizás una ducha es muy pequeñita y que el colchón de la cama principal aunque es muy cómodo, se nota que es viejo porque se notan como bolitas al tumbarse. Estaría bien renovarlo sobretodo para aquellos huéspedes quisquillosos!


